
El 13 de agosto de 2006 vinimos a vivir a Canadá, y no es que no me importe como le vaya a Argentina, pero, viendo los resultados del comicio, creo que nuestra relación va a mejorar, ahora que estamos distanciadas.
El país, se ve que está mucho mejor, la gente contenta, reafirmó al Gobierno, votando a los Zaffaroni, a los Shocklender, a las Bonafini; yo, acá, viendo como cambian las hojas de color y disfrutando un domingo en familia sin preocuparme por los ladrones ni por los asesinos, paseando por el parque al anochecer en una fria noche de otoño.
Es que el desarraigo es algo muy jodido, yo lo sentía día y noche en mi país, hasta que emigré y dejé de sentirlo.
Ahora, en el "extranjero" vivo tranquila y la ley me defiende. Mis hijos crecen tranquilos y sin violencia.
Lo bueno del mundo es que es lo suficientemente grande para que todos podamos estar bien, yo acá, en un país que respeta a sus ciudadanos y residentes; la mayoría de los argentinos allá, votando su propia perdición.
Que lo parió.
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